Blanco: las reformas que la economía necesita supondrán "ajustes y sacrificios"
«Según Blanco, el Ejecutivo ha realizado hasta ahora una política de "parar el golpe" y ahora es el momento de "la política de reformar a fondo, de tomar decisiones".»
Bien, en esta ocasión no pretendemos tanto analizar la noticia como plantear los posibles cambios que el gobierno podría llevar a cabo para la mejora de la situación de crisis en la que nos encontramos y que, desde luego, no pasan ni por la jubilación a los 67, ni por quitar la financiación a empresas como RTVE, ni por esconder o camuflar los datos de paro, déficit o inflación. Para intentar solucionar el problema económico que existe en España nos serviremos de las teorías de la política macroeconómica, entendiendo política macroeconómica como el conjunto de medidas gubernamentales destinadas a influir en la economía en su conjunto. Sus objetivos principales son: la producción, el empleo y la estabilidad de los precios.
Un problema frecuente a la hora de llevar a cabo las políticas macroeconómicas son los conflictos o disyuntivas entre los distintos objetivos. De estos dilemas el más importante es el que tenemos ahora mismo en España, la disyuntiva entre el desempleo y la inflacción. Un elevado desempleo (como es nuestro caso) y una elevada inflación producen perjuicios económicos y malestar político. El problema radica en que cuando la producción aumenta a un fuerte ritmo y el desempleo se reduce, la situación tiende a hacer que se eleven los precios y los salarios. Por otro lado, si debido al fuerte crecimiento de la actividad económica las autoridades se ven forzadas a tomar medidas contractivas que frenen las tensiones inflacionistas, el desempleo tenderá a aumentar. Luego en tal situación lo único que se puede hacer es enfocar la política macroeconómica hacia el sector que esté resultando más afectado, y tratar después de compensar o equilibrar los problemas que surjan en el otro sentido. En el caso de España, creo que es evidente, dados los datos alarmantes con los que estamos trabajando en la actualidad (paro 21%), que el paro es el tema que más preocupa a la sociedad.
¿Qué tres tipos de política podemos utilizar para intentar estabilizar la crisis económica?
En teoría tenemos tres tipos de política que responden al intento de estabilización económica que (siempre teóricamente) estamos tratando de plantear, estas son: política monetaria, política fiscal y políticas de oferta. Veamos en qué consiste cada una de ellas y para qué podrían usarse.
La política monetaria, a través del control de la oferta monetaria por parte del banco central y su capacidad de incidir sobre el tipo de interés y las condiciones crediticias, afecta al gasto de los sectores de la economía que son sensibles a los tipos de interés (como las famosas inversiones, o las exportaciones netas). De esta forma ¿qué pretendemos?, lo que buscamos aplicando esta política a la situación actual es conseguir influir tanto en el PIB efectivo como en el potencial, consiguiendo regular precios y propiciando el ahorro.
La política fiscal hace referencia a una noticia que hemos analizado anteriormente relacionada con el gasto público (G): esta política se refiere a la utilización del gasto público y de los impuestos para ayudar a determinar la distribución de los recursos entre los bienes privados y los colectivos. Incide sobre las rentas y el consumo de los individuos y ofrece incentivos a la inversión en otras decisiones económicas. En el Gasto público, en esta ocasión, incluiremos las compras del estado (gasto en bienes y servicios); las transferencias del Estado (que aumentan las rentas de determinados grupos de individuos como los ancianos o la gente dependiente) y los impuestos que inciden en la economía de dos formas: reduciendo rentas de los individuos (que influye en la cantidad de material que gastan) y sobre los factores o bienes de producción. (El gobierno, como hemos dicho antes prefiere no aplicar esta política, ya que, como hemos visto, disminuye el presupuesto para el gasto público intentando beneficiarse de la creación de empleo que genera y de las ayudas a los ancianos y dependientes, pero evitando los problemas de ahorro y subida de impuestos que conlleva; está claro que no lo van a conseguir, pero para una buena idea que tienen... vamos a ver si lo logran)
Las políticas de oferta propician los incentivos al trabajo y a la producción así como la incorporación de mejoras tecnológicas.
En el caso de España la mezcla entre políticas de oferta y política monetaria sería lo más conveniente porque podría lograr regular el PIB y además se potenciaría el trabajo y la producción. Además convendría entrar o configurarse como una economía mixta en el sector público de manera que se colabore con la iniciativa privada en respuesta a preguntas como : qué, como y para quién producir del conjunto de la sociedad y tratando, sobretodo, de contestar a la pregunta ¿qué se necesita? y cual es la manera más fácil de conseguirlo. Esto nos desvía a la especialización. España es un país principalmente dedicado al turismo,¿por qué entonces no fomentamos un mayor turismo, por qué no generamos empleos relacionados con ese sector y tratamos de especializarnos en ese término para competir con países como Italia o Grecia que junto con España tienen un amplio sector turístico?
Además si aplicamos la nueva propuesta de Obama a los bancos podremos evitar la especulación y en consecuencia también estaremos propiciando cierto ahorro y cierta seguridad del capital requerido.
En fin, como podemos ver, existen numerosas maneras de llegar a buen fín, y desde luego, ninguna de ellas pasa por el sacrificio de quienes, poco a poco, empezamos a tener poco o nada, ya que, quizás reduciendo la « inexistente corrupción», destinando fondos a las políticas macroeconómicas mentadas, y tratando de generar puestos de empleo reales y no ficticios como los del plan E (además de no cargándose empleos como con las brillantes ideas de la financiación de RTVE) podrían llevar a España a una situación económica más prevista, ya que ahora nos encontramos en medio de un « partido de tenis» entre los distintos partidos políticos que en vez de solucionar los problemas lo único que hacen es delegar responsabilidades tirándose « la pelota» de unos a otros y si quieren reducir puestos o aumentar la edad de jubilación que primero lo apliquen a sus puestos, y conforme a los resultados que decidan, que ya está bien de que pague siempre el pueblo por las malas decisiones económicas de unos y de otros.
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