jueves, 28 de enero de 2010

¿Quién dijo que el café no era rico?


Esta noticia está dedicada con todo mi cariño al señor Tim Harford quién abrió los ojos de una consumista del starbucks (especialmente, en navidades cuando le echan avellanas) que ahora se pensará dos veces pagar el precio del café de dicha empresa (o no, pero al menos, sabrá que está siendo felizmente timada).



¿Qué hace que Starbucks gane cuatro veces más? Aquí haciendo referencia al libro El economista camuflado de Tim Harford podemos recurrir a que en los últimos años starbucks ha aumentado el número de franquicias, y con ellas, el ingreso de dinero. Pero ¿cómo ha podido amortizar tan rápido dichas franquicias? es sencillo. Starbucks selecciona los locales de los lugares más concurridos, y permite una distinción del consumidor mediante distintos tamaños, complementos del café, etc. Ello conlleva que, si ya por estar en un sitio privilegiado pueden permitirse cobrar hasta tres veces más por un café normal y corriente, el servirnos un café normal y corriente pero con un poquito de nata y en un baso un poco más grande dispara los precios que, al no haber cerca más cafeterías ( o al menos cafeterías conocidas) al tener prisa o al necesitar urgentemente un café, pagamos gustosos (o no tan gustosos, pero el caso, es que pagamos).

No obstante. ¿Qué repercusión puede tener esto? Starbucks es una empresa que se ha expandido a lo largo de todo el mundo, lo que hace que el PIB de los países en los que se encuentra aumente (aunque de manera ficticia). ¿Por qué? para comprender lo que propongo es necesario que definamos PIB como: El valor monetario total de los bienes y servicios producidos para el mercado durante un año dado, dentro de las fronteras de un país. Y aquí añado yo (se quede el dinero dentro del país, o se vaya después a las cuentas de una multinacional allí donde cristo perdió sus sandalias)

Positivamente:Si el dinero se emplea en creación de franquicias en los mismos países que ya disponen de starbucks la gente podrá gozar de starbucks en lugares del propio país donde antes no los había, se crearan nuevos puestos de trabajo (que no vendrán mal dada la época económica que nos ha tocado vivir) y se pondrá en funcionamiento el flujo circular. Creación de empleo = creación de producto, como hay empleo la gente tiene dinero luego demanda el producto creado por la empresa, lo cual hará que se pueda permitir crear más empresas dentro y fuera del país, así que funcionaran de nuevo el mercado interno y el mercado exterior.

Conclusión: Puede que en principio parezca que el café no tiene relación con el dinero y mucho menos con el PIB de un país, pero Starbucks ha demostrado que, a) puede hacer que el PIB de un país suba de manera ficticia o b) puede hacer que el PIB suba de manera real porque reactiva el flujo circular de la renta mediante la inversión en la creación de nuevos puestos de trabajo que generaran nuevos productos que a su vez, lo esperado sería que generaran de nuevo beneficios.

¿Quién dijo que el café no era rico? La verdad, no lo sé, pero no me importaría ser la dueña o socia de la empresa Starbucks (luego a luego alcanzarán al Bill Gates, pero eso ya, es otro tema...)

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